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Apruebo Dignidad

Distrito 11

Constanza Gabriela Schonhaut Soto

Resumen

Soy Constanza Schonhaut Soto, abogada de la Universidad de Chile, activista feminista y de los derechos humanos. Te quiero contar un poco de mí, de lo que queremos hacer, y lo que podemos lograr con tu apoyo, soñando y trabajando en colectivo. Además, te invito a unirte y participar de esta alternativa.
Me crié con mi abuela, mi mamá y mi tío. Con ellos aprendí que muchas veces, como en el caso de las madres solteras, el apellido que realmente cuenta es el segundo.
Durante mi infancia y adolescencia vivimos en Peñalolén y en Las Condes, en el sector de Colón 9000. Tengo una prima y dos hermanas más chicas, una de ellas diagnosticada con Trastornos del Espectro Autista (TEA), quien me ha hecho aprender mucho sobre las falencias de una sociedad que invisibiliza esta realidad.
Me formé en la educación pública de este distrito, donde participé activamente desde mi colegio en las movilizaciones pingüinas del 2006. Hoy parece que fue hace mucho tiempo, pero nuestros sueños eran los mismos que los que tenemos ahora , y mirando el camino recorrido estoy feliz de ver cuánto hemos avanzado.
Luego entré a la Universidad de Chile, donde estudié Bachillerato y Derecho, con becas y créditos, como la mayoría en nuestro país. En la universidad, como dirigenta estudiantil, formamos colectivos de estudiantes, luchamos en la calle el 2011 y participamos de luchas hermanas, como la feminista, la medioambiental, la de vivienda y la lucha por pensiones dignas. Estuvimos en trabajos voluntarios en distintos barrios y ciudades de Chile. Más o menos seguido nos pegaban portazos, diciendo que éramos unos niños y que las decisiones del país se las dejáramos a los políticos. Pero nuestra alternativa fue, y sigue siendo, construir. Así que nos juntamos, nos organizamos y seguimos forjando lazos, sabiendo que a los mismos de siempre les convenía que nosotras no nos metiéramos en sus temas. Sin embargo, estábamos convencidas que no eran asuntos solo de ellos, sino que de todos y de todas, y que no podíamos seguir al margen.

El 2016, junto a compañeros y compañeras de diversas trayectorias, decidimos fundar el Frente Amplio. Una coalición política nueva, llena de esperanza y con el firme propósito de enfrentarnos a la élite de la política binominal. Ahí nos encontramos desde distintas experiencias políticas y sociales, para forjar un proyecto de país distinto al que nos heredaron los últimos 30 años y, a pesar de todas las dificultades, creo que hemos avanzado en esa dirección. Participo del Frente Feminista de Convergencia Social, desde donde trabajamos para que nuestras vidas en democracia sean un ejercicio permanente de soberanía, y no de delegación de las decisiones a unos pocos. Seguimos trabajando por conquistar más derechos y dignidad para los pueblos de nuestros territorios.

Durante 2018 y 2019 fui coordinadora del proyecto Mujeres Al Poder, una iniciativa para promover la participación de mujeres en política, en un momento donde aún parecía imposible lograr la primera constituyente paritaria del mundo. Durante octubre y diciembre de 2019 trabajé como abogada colaboradora del Instituto Nacional de Derechos Humanos, monitoreando comisarías y registrando denuncias por violación de derechos humanos, donde terminé de forjar mi convicción de la urgencia de una refundación de las policías y de fortalecer la institucionalidad de derechos humanos en nuestro país. Y hasta el día de la inscripción de esta candidatura, además de ser socia de organizaciones por los DDHH como Asociación Pensamiento Penal (Chile), me he desempeñado en Corporación Humanas, Centro Regional de Derechos Humanos y Justicia de Género, desarrollando contenidos constituyentes con perspectiva de género y contribuyendo a la articulación de las organizaciones feministas para enfrentar unidas este proceso.

Programa

¿Qué Constitución Queremos?

La constitución es mucho más que un conjunto de normas o demandas. Es el reflejo de los principios comunes que nos damos como pueblo, es la expresión de una visión de la sociedad que queremos construir. La herida que debemos sanar en la nueva constitución es la de una desigualdad promovida y protegida durante muchos años por nuestras instituciones que, por un lado privatizaron nuestros derechos sociales y bienes comunes y, por el otro restringieron nuestra participación democrática, para evitar que cambiáramos las reglas por medio de la organización colectiva. La expectativa que debemos cumplir es aquella esperanza expresada a lo largo y ancho de Chile por las millones de personas que salieron a exigir dignidad en octubre de 2019.
Por eso, necesitamos una constitución feminista, con derechos sociales y garantías efectivas, que asegure la protección del medio ambiente y que nazca de un proceso intensamente democrático, que marque las instituciones del Chile que comenzamos a crear. Estas no son cuestiones abstractas, no son promesas que se agotan en los discursos, como fueron las promesas de la clase política del Chile de la transición; se trata de comprometernos juntas y juntos para realizar acciones concretas, y defender en la constituyente un proyecto del que todas y todos podamos sentirnos parte.

Constitución Feminista

Tenemos que trabajar por incorporar transversalmente una perspectiva feminista en el nuevo pacto social. Es fundamental avanzar en la erradicación de la violencia machista y terminar con la exclusión de las mujeres y disidencias en las decisiones públicas, así como con todas las lógicas de discriminación que nos afectan. El enfoque de los cuidados debe ser un principio rector de una nueva Constitución que allane el camino hacia nuevas formas de organizarnos y relacionarnos socialmente, y de generar normas de convivencia que visibilicen y valoren las relaciones de interdependencia social que hacen posible la vida, el bienestar, la solidaridad y la justicia. El feminismo no es el machismo al revés, es un nuevo trato basado en igualdad y justicia para todos y todas.

  • Estado Cuidador: Reemplazar la lógica de un Estado subsidiario por un Estado cuidador, con el mandato de garantizar el bienestar, dignidad y derechos de las personas, las comunidades y el medioambiente.
  • Principio de igualdad y la prohibición de discriminación: Poniendo énfasis en mujeres, niños, niñas y adolescentes, migrantes, pueblos originarios, disidencias sexuales, personas adultas mayores, personas en situación de discapacidad o de
    dependencia.
  • Derecho al Cuidado: Establecer el derecho de todos y todas a cuidar y ser cuidados, y establecer mandato de implementación de un Sistema Nacional e Integral de Cuidados para avanzar en la responsabilidad social de los mismos, distribuyendo los cuidados -de niños y niñas, personas adultas mayores, personas en situación de dependencia y todo quien lo necesite- entre el Estado, los privados, las comunidades y las familias.
  • El trabajo doméstico es trabajo: Reconocer el trabajo doméstico y de cuidados en la constitución. Ese trabajo orientado a sostener nuestros hogares y a quienes lo habitan, y que ha recaído históricamente en los hombros de las mujeres. Para ello debemos garantizar un sistema de protección para quienes lo realizan, asegurando ingresos, salud y pensiones.
  • Garantizar el derecho a un trabajo remunerado digno: Sin discrminación, compatible con la labor de cuidados y con el tiempo libre, tanto para hombres como mujeres.

Leer más en: https://drive.google.com/file/d/1ARigO8ZB3QgzpFDKB0lKKJxk7mth2b1o/view

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